Esta prenda femenina, cuyos orígenes se remontan a la antigüedad, tiene muchas versiones y cortes disponibles, de forma que pueda utilizarse en verano como en invierno. Tanto liso como estampado, la evolución del vestido a lo largo de la historia es también un reflejo de los cambios de la sociedad en el pensar y el vestir. Además, ha servido en muchos casos para ser el mecanismo de introducción de avances en la sociedad relacionados con la manera de vestir. Tradicionalmente se ha asociado a un estilo de vestir más formal, pero en la actualidad hay tanto vestidos de gala como adecuados para ir a la playa, pasando por modelos para acudir a una oficina a trabajar o para salir a comer fuera o pasear.
Estilos de vestido
Hay vestidos para todo tipo de gustos, complexiones y necesidades. De esta manera, encontrar el que tenga un estilo y corte que te favorezca o sea el más adecuado para cada momento es relativamente sencillo. Todo gracias a la gran variedad de cortes y estilos de vestidos, entre los que destacan los siguientes:
- Tubo: tiene un corte que se ajusta al cuerpo y se estrecha en a cintura. Es un vestido sencillo, pensado para potenciar las formas.
- Con canesú: este tipo de vestido se ciñe a la altura del busto, y luego el resto de la tela del vestido, simplemente, cae holgado.
- Recto: estos vestidos son básicos y tienen un corte muy sencillo, completamente recto de los hombros hacia abajo, sin ceñirse.
- Corte imperio: como el que lleva canesú, se ciñe al busto y después queda suelto, pero el corte holgado empieza algo más abajo.
- Camisero: este vestido parece una camisa larga, con una botonadura en su parte delantera como la de las camisas.
- Corte evasé: llamado también acampanado, marca la cintura pero tiene la falda holgada y no se ajusta a la cadera.
- Cintura alta: tiene la cintura marcada a medio camino entre el vestido de corte imperio y el evasé. Su falta puede ser recta u holgada.
- Cintura baja: se ciñen algo por debajo de la cintura, y la falda que sale de ella suele tener vuelo, aunque no excesivo. Lo más habitual es que estos vestidos no bajen más allá de las rodillas.
Qué tener en cuenta a la hora de comprar uno de segunda mano
Cuando quieras comprar un vestido de segunda mano, lo primordial es comprobar su estado. Si el vendedor no te lo muestra limpio y lo quiere vender arrugado o maltrecho, hay muchas posibilidades de que no esté bien cuidado y esté deteriorado. Pero aunque el vestido llegue cuidadosamente lavado y planchado, hay que vigilar que no esté roto ni descosido, o que le falten botones.
También es importante comprobar que sus cremalleras, si las tiene, funcionan bien. Las costuras pueden ser un buen indicador de si el vestido está desgastado o próximo a romperse. Revísalas con detenimiento.