Cómo pulir los faros del coche en casa de forma fácil
Con el paso de los años es habitual que los faros de un coche pierdan transparencia, adquieran un tono amarillento o presenten una superficie mate. Además de hacer que el vehículo parezca más envejecido, este deterioro puede reducir la eficacia del alumbrado y convertirse en un problema si llega a afectar al funcionamiento del faro.
La buena noticia es que, cuando el deterioro se encuentra únicamente en la superficie exterior, pulir los faros del coche es una operación relativamente sencilla que se puede realizar en casa con materiales económicos y algo de paciencia.
Eso sí: conseguir un buen resultado no consiste simplemente en aplicar pulimento. En los faros muy deteriorados suele ser necesario realizar un lijado progresivo, pulir posteriormente el policarbonato y, sobre todo, volver a protegerlo frente a la radiación ultravioleta para evitar que vuelva a amarillear rápidamente.
¿Por qué se ponen amarillos y opacos los faros del coche?
La mayoría de los coches modernos utilizan ópticas exteriores fabricadas en policarbonato. Frente al cristal empleado antiguamente, este material permite fabricar formas mucho más complejas, pesa menos y ofrece una buena resistencia frente a pequeños impactos.
Sin embargo, el policarbonato es sensible a factores como la radiación ultravioleta, los cambios de temperatura, la contaminación, los productos químicos y la abrasión provocada por polvo, arena o pequeños impactos durante la circulación.
Por este motivo, los fabricantes aplican de origen sobre el plástico una capa protectora transparente y resistente a los rayos UV. Con los años, esta protección también acaba degradándose.
Es entonces cuando aparecen el característico color amarillo, las zonas blanquecinas, el aspecto mate o incluso pequeñas grietas superficiales.
Pulir un faro consiste precisamente en retirar mecánicamente esa superficie deteriorada hasta alcanzar una capa de policarbonato en mejores condiciones, para después recuperar el acabado transparente.
¿Cuándo merece la pena pulir los faros del coche?
El pulido funciona especialmente bien cuando observamos que la superficie exterior está amarillenta, mate o ligeramente arañada.
Podemos realizar una comprobación sencilla pasando el dedo por la superficie. Si el deterioro parece encontrarse en el exterior y el interior del faro conserva buen aspecto, normalmente existe margen para restaurarlo.
En cambio, pulir no solucionará todos los problemas posibles de una óptica.
Si existe humedad o condensación permanente en el interior, grietas profundas, fijaciones rotas, un reflector interior deteriorado o daños en elementos internos del faro, habrá que reparar la causa correspondiente o sustituir el conjunto.
Tampoco debemos esperar que el pulido elimine completamente grietas profundas provocadas por el envejecimiento del propio policarbonato.
¿Qué necesitamos para pulir los faros del coche en casa?
Antes de comenzar conviene reunir todos los materiales para no interrumpir el trabajo una vez iniciado.
Necesitaremos:
- Agua y jabón para limpiar los faros.
- Paños de microfibra limpios.
- Cinta de carrocero.
- Lijas al agua de diferentes granos.
- Un pulverizador con agua.
- Pulimento para plásticos o faros.
- Aplicador manual, esponja o pulidora.
- Producto específico de protección UV para faros.
Un juego de lijas aproximadamente P1000, P1500, P2000 y P3000 puede funcionar bien para un faro relativamente deteriorado, aunque no siempre es necesario comenzar por el abrasivo más grueso.
La regla es sencilla: debemos utilizar inicialmente la lija menos agresiva capaz de eliminar el deterioro.
Si el faro presenta únicamente una ligera pérdida de brillo, podemos empezar directamente con granos más finos e incluso comprobar primero si basta con un pulido.
Cómo pulir los faros de un coche paso a paso

Paso 1: limpia completamente los faros
Antes de comenzar a lijar tenemos que retirar cualquier suciedad presente sobre la óptica.
Lavaremos el faro con agua y jabón y lo secaremos con un paño limpio. También conviene limpiar la zona de carrocería situada inmediatamente alrededor.
Este paso aparentemente trivial resulta importante porque una pequeña partícula de arena atrapada entre la lija y el faro puede provocar arañazos mucho más profundos de los que pretendemos eliminar.
Una vez limpio podremos además evaluar mucho mejor cuál es realmente el estado del policarbonato.
Paso 2: protege la pintura alrededor del faro
El siguiente paso consiste en utilizar cinta de carrocero para proteger cuidadosamente todo el perímetro de la óptica.
Debemos cubrir las zonas de paragolpes, aletas, capó o molduras situadas junto al faro.
Durante el lijado es muy fácil salir accidentalmente unos milímetros de la superficie del plástico. Una lija capaz de retirar material de un faro también puede dañar rápidamente el barniz de la pintura.
Podemos colocar varias capas de cinta en las zonas más expuestas para trabajar con mayor tranquilidad.
Paso 3: comienza a lijar el faro con agua
Si la superficie está claramente deteriorada tendremos que eliminar de manera uniforme la capa dañada.
Pulverizamos abundante agua sobre el faro y sobre la lija y comenzamos a trabajar suavemente, sin ejercer una presión excesiva.
Durante esta primera etapa debemos buscar un acabado uniforme en toda la superficie, no transparencia.
De hecho, el faro adquirirá temporalmente un aspecto completamente mate. Es normal.
Si utilizamos una lija P1000, por ejemplo, debemos continuar hasta que las zonas amarillentas o deterioradas hayan desaparecido y toda la superficie presente aproximadamente el mismo acabado.
Conviene mantener siempre húmedos tanto el faro como la lija y limpiar periódicamente los residuos que se generan.
Paso 4: utiliza lijas cada vez más finas
Una vez eliminada la capa deteriorada llega el momento de reducir progresivamente las marcas producidas durante el primer lijado.
Podemos pasar, por ejemplo, de P1000 a P1500, posteriormente a P2000 y finalmente a P3000.
Una técnica útil consiste en cambiar ligeramente la dirección del movimiento entre un grano y el siguiente. De esta forma resulta más sencillo comprobar cuándo hemos eliminado las marcas producidas por la lija anterior.
No merece la pena saltarse varios grados para terminar antes.
Cuanto mejor refinemos la superficie durante esta fase, menos trabajo tendrá que realizar posteriormente el pulimento y mejor será el resultado óptico.
Paso 5: no intentes dejar transparente el faro solamente con la lija
Después de utilizar una lija suficientemente fina, el faro debería presentar una superficie muy uniforme pero todavía ligeramente blanquecina o mate.
Eso es completamente normal.
El objetivo del lijado no es recuperar directamente la transparencia, sino generar marcas cada vez más pequeñas hasta que puedan eliminarse mediante el pulimento.
Seguir lijando innecesariamente solo supone retirar más material del policarbonato.
Paso 6: pulir el faro hasta recuperar la transparencia
Con el lijado terminado podemos pasar al abrillantado.
Aplicaremos una pequeña cantidad de pulimento específico para plástico o restauración de faros sobre una esponja o aplicador.
Es posible trabajar completamente a mano, aunque una pulidora o un accesorio apropiado para taladro puede acelerar mucho el trabajo.
Si utilizamos una herramienta eléctrica debemos evitar permanecer demasiado tiempo sobre el mismo punto. La fricción genera temperatura y un exceso de calor puede dañar el policarbonato.
Trabajaremos progresivamente hasta retirar el velo producido por el lijado.
En esta fase veremos cómo el faro vuelve a hacerse transparente.
Finalmente retiraremos los restos de pulimento con una microfibra limpia y revisaremos el resultado desde diferentes ángulos y con buena iluminación.
Paso 7: limpia el faro antes de protegerlo
Que el faro vuelva a estar transparente no significa que el trabajo haya terminado.
Después del pulido debemos retirar de la superficie los restos de aceites, ceras o pulimentos que puedan dificultar la adherencia del tratamiento protector.
Utilizaremos para ello el producto de preparación recomendado por el fabricante del sellador que vayamos a aplicar.
La superficie debe quedar completamente limpia y seca antes del siguiente paso.
Paso 8: aplica una nueva protección contra los rayos UV
Este es probablemente el paso más importante y también uno de los que más se olvidan al pulir faros de coche en casa.
El faro disponía originalmente de una capa protectora frente a la radiación ultravioleta. Si hemos tenido que lijarlo para retirar la superficie deteriorada, también habremos eliminado total o parcialmente esa protección.
Dejar simplemente el policarbonato pulido puede ofrecer un resultado espectacular inicialmente, pero facilitará que vuelva a degradarse.
Por eso debemos terminar el trabajo utilizando un protector UV específicamente indicado para ópticas de policarbonato, siguiendo cuidadosamente sus instrucciones de aplicación y curado.
Existen selladores, coatings y sistemas específicos de restauración de faros. Lo importante es comprobar que el producto utilizado ofrece protección frente a radiación UV y es compatible con policarbonato.
¿Cuánto cuesta pulir los faros del coche?
El precio de pulir los faros del coche depende fundamentalmente de si realizamos el trabajo nosotros mismos o acudimos a un profesional.
Para hacerlo en casa, un kit que incluya abrasivos, pulimento y protección puede encontrarse por unas pocas decenas de euros. Además, muchos de los materiales pueden utilizarse en más de una ocasión.
En un servicio profesional debemos pagar también el tiempo de trabajo y los productos utilizados. El precio puede variar considerablemente dependiendo del estado del faro, el tratamiento aplicado posteriormente y el propio establecimiento.
Antes de comparar únicamente precios merece la pena preguntar qué tipo de protección se aplica después del lijado y pulido. Un servicio que solo recupere momentáneamente el brillo no es equivalente a una restauración completa que vuelva a proteger el policarbonato.
¿Se pueden pulir los faros con pasta de dientes?
Es uno de los trucos caseros más conocidos para recuperar faros amarillentos.
La pasta de dientes contiene partículas ligeramente abrasivas y por eso puede llegar a mejorar superficialmente el aspecto de un plástico poco deteriorado. Sin embargo, no sustituye un proceso correcto de lijado, pulido y protección.
En un faro muy oxidado difícilmente conseguiremos retirar de manera homogénea toda la capa dañada y tampoco estaremos aportando una nueva protección UV.
Puede servir para comprobar hasta cierto punto si la suciedad o el deterioro superficial tienen solución, pero no es el método que elegiríamos para una restauración duradera.
¿Es buena idea utilizar WD-40, aceites o productos similares?
No. Algunos productos pueden hacer que un faro mate parezca transparente inmediatamente porque rellenan temporalmente las pequeñas irregularidades de la superficie.
El efecto desaparece cuando el producto se evapora o se elimina durante los siguientes lavados.
Además, aplicar productos que no están diseñados para policarbonato puede dificultar posteriormente la aplicación de un tratamiento apropiado.
Si queremos recuperar realmente los faros, lo adecuado es corregir físicamente la superficie y protegerla después.
¿Qué errores debemos evitar al pulir los faros del coche?
Hay varios errores que pueden convertir una reparación sencilla en un trabajo mucho más complicado.
Utilizar una lija demasiado gruesa
Debemos empezar siempre con el abrasivo menos agresivo que permita corregir el defecto.
Una lija excesivamente gruesa genera arañazos profundos que posteriormente tendremos que eliminar.
No mantener húmeda la superficie
Cuando utilizamos lijas al agua debemos mantener tanto el abrasivo como el faro correctamente lubricados.
Esto ayuda a retirar los residuos y permite trabajar de manera más uniforme.
Pasar demasiado rápido de una lija a otra
Cada grano debe eliminar las marcas producidas por el anterior.
Si seguimos avanzando dejando arañazos profundos, probablemente reaparecerán al terminar de pulir.
Calentar demasiado el policarbonato
Con pulidoras o accesorios para taladro podemos generar mucha temperatura en muy poco tiempo.
Trabajaremos con movimientos constantes y sin ejercer una presión excesiva.
Terminar el trabajo sin protección UV
Es probablemente el error más importante.
Lijar y pulir sin proteger posteriormente el policarbonato deja el faro especialmente expuesto al sol y puede hacer que el deterioro vuelva a aparecer antes de lo esperado.
¿Cómo mantener los faros transparentes durante más tiempo?
Después de restaurarlos podemos adoptar algunos hábitos sencillos para retrasar su envejecimiento.
Siempre que sea posible, aparcar el coche protegido del sol reduce la exposición directa a radiación ultravioleta.
También conviene limpiar los faros regularmente y evitar productos excesivamente agresivos que puedan deteriorar los tratamientos protectores.
Si hemos utilizado un sellador que requiere mantenimiento periódico, respetaremos los intervalos recomendados por su fabricante.
Y si estamos realizando una puesta a punto general de un vehículo que lleva tiempo parado o que acabamos de comprar, también puede ser un buen momento para revisar otros elementos de mantenimiento básicos, como qué batería lleva el coche y cuál es su estado.
Pulir los faros puede mejorar tanto el aspecto como la iluminación del coche
Restaurar unos faros amarillentos es una de esas operaciones de mantenimiento capaces de cambiar notablemente el aspecto de un vehículo con una inversión relativamente pequeña.
Además, no se trata únicamente de una cuestión estética. Si la pérdida de transparencia llega a reducir la eficacia del sistema de alumbrado, recuperar correctamente las ópticas puede mejorar nuestra visibilidad durante la conducción nocturna y evitar problemas en la ITV.
La clave está en entender que pulir los faros del coche es un proceso completo: primero eliminamos la capa deteriorada mediante un lijado progresivo, después recuperamos la transparencia mediante pulimento y finalmente protegemos de nuevo el policarbonato frente a la radiación UV.
Realizando correctamente estos tres pasos podemos conseguir un resultado mucho más duradero que recurriendo a soluciones rápidas o trucos caseros.
Preguntas frecuentes sobre cómo pulir los faros del coche
¿Cuánto tiempo se tarda en pulir los faros del coche?
Dependerá de su deterioro y del método utilizado, pero conviene reservar al menos una o dos horas para trabajar sin prisas. Un faro muy degradado puede exigir más tiempo de lijado y refinado.
¿Hay que desmontar los faros para pulirlos?
Normalmente no. Podemos realizar todo el proceso con los faros montados siempre que protejamos correctamente la pintura y las molduras situadas alrededor.
Desmontarlos puede facilitar el trabajo en determinados diseños, pero implica aumentar considerablemente la complejidad de la operación.
¿Se pueden pulir todos los faros?
El proceso descrito está pensado principalmente para ópticas exteriores de policarbonato cuyo deterioro se encuentra en la superficie.
Si existe daño interno, grietas importantes, humedad, fijaciones rotas o deterioro del reflector, el pulido exterior no solucionará el problema.
¿Por qué el faro vuelve a ponerse amarillo después de pulirlo?
Una causa habitual es no haber aplicado una protección UV adecuada después del lijado y pulido.
Al eliminar la superficie deteriorada también podemos retirar la protección original del policarbonato, por lo que es fundamental volver a protegerlo.
¿Es necesario utilizar una pulidora?
No. El proceso puede realizarse a mano, aunque llevará más tiempo.
Una herramienta eléctrica facilita el trabajo, especialmente durante el pulido, pero también aumenta el riesgo de calentar demasiado la superficie si se utiliza incorrectamente.
¿Pulir unos faros ayuda a pasar la ITV?
Puede ayudar si la pérdida de transparencia está afectando al funcionamiento del sistema de alumbrado. La ITV no valora simplemente que un faro esté bonito o ligeramente amarillento: lo relevante es que los dispositivos de alumbrado mantengan sus condiciones de funcionamiento.
Si la óptica está muy deteriorada y el sistema de proyección se ve afectado, restaurarla antes de acudir a la inspección es recomendable.